La entrañable historia del conejito Lentejo y la Lechuza Optometrista

Había una vez en el colorido pueblo de Vista Clara, un simpático conejito llamado Lentejo. Lentejo siempre fue curioso y le encantaba explorar cada rincón del bosque, pero había algo que lo hacía sentir un poco triste: tenía problemas para ver bien.

Un día, mientras jugaba con sus amigos en el prado, Lentejo tropezó con una piedra y cayó al suelo. Sus amigos corrieron para ayudarlo y le preguntaron qué le había sucedido. Lentejo se levantó, se sacudió el polvo y suspiró, "Creo que necesito gafas. A veces no veo bien las cosas y me tropiezo."

Sus amigos no dudaron en brindarle su apoyo. Le dijeron que las gafas podrían ser la solución perfecta y que seguramente harían que pudiera ver el mundo de una manera mucho más clara.

Decidieron acompañar a Lentejo a la tienda de anteojos de la sabia Lechuza Optometrista. La amable Lechuza le hizo una revisión de la vista y, efectivamente, le recomendó usar gafas para mejorar su visión. Lentejo estaba emocionado y eligió un par de gafas con montura de colores brillantes.

Desde el momento en que Lentejo se puso sus nuevas gafas, todo cambió. Podía ver cada detalle del bosque, los colores eran más vibrantes y los árboles más nítidos. Sus amigos lo felicitaron, y juntos se embarcaron en nuevas aventuras.

Lentejo descubrió que sus gafas no solo eran útiles para ver mejor, sino que también le daban un toque de estilo. Se convirtió en el conejito más moderno del pueblo, y todos los demás animales comenzaron a notar sus coloridas gafas.

Un día, mientras Lentejo exploraba el bosque con sus amigos, se encontraron con un pequeño búho llamado Brillito que también tenía problemas para ver. Lentejo le contó su historia y lo animó a visitar a la Lechuza Optometrista.

Brillito siguió el consejo de Lentejo, y pronto también tuvo sus propias gafas. Ahora, el pequeño búho podía ver las estrellas en el cielo con claridad y disfrutar de las historias que contaban las luciérnagas.

Así, Lentejo y Brillito demostraron a todos en Vista Clara que las gafas no solo eran útiles, ¡sino que también eran geniales y divertidas! Desde entonces, el pueblo se llenó de animales con gafas de todos los colores y formas, y todos vivieron felices viendo el mundo con una perspectiva más clara y brillante.

Montse Llobet Megias

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